Parece un hormiguero sin tierra y sin hormigas, pues las hormigas parecen ser todas iguales,
no usan ropa y caminan frenéticamente, como si fuesen atrazadas a algún lugar, como una persona que camina a paso rápido intentando dejar atrás su sombra. Eso es lo que parece esta avenida
a plena luz del día. Entre todo este desorden de pies y manos, si observas con atención por un
largo tiempo verás que hay personas que pasan casi todos los días a la misma hora y al mismo ritmo, como un tipo que lleva un disfraz morado, unos zapatos de duende y una máscara blanca ; que para mí es la persona más extraña de todas. Un día le seguí para ver dónde iba y me dí cuenta de que no muy lejos de aquí se sienta a tocar extrañas melodías con un acordeón, las personas le dejan dinero y los niños se acercan a curiosear su indiferente figura, que sólo se dedica a tocar, sin gestos innecesarios y manteniendo vivo el velo de misterio que le rodea. La expresión de su máscara no es ni alegre ni triste, pareciera que esboza una pequeña sonrisa, pero si la vuelves a observar no sabes si es una sonrisa o un lamento. Algunos se quedan observandole por un largo rato, con una envidiable serenidad, totalmente contraria a la compulsión de los apresurados caminantes.
Para mí los espectaculos callijeros son un deleite, pues te toman por sorpresa y no llegas a ellos esperando algo especial, simplemente se te aparecen como una agradable brisa de verano.
Mis ojos han visto cosas muy diferentes a las vistas por la mayoría de la gente que veo pasar, ellos van de una caja a otra, mientras yo observo las cajas y sus moradores, Desde mi perspectiva veo rostros muy cansados, que pareciera que viven una vida muy alejada de la que hubiesen deseado vivir, no disfrutan su caminata ni observan con atención, quieren que esto termine lo más rapidamente posible, estan en un lugar deseando no estar allí. Aunque hay días en que se les ve mejor, luego les viene la recaída, regresando a ese estado de no disfrute ¿será así porque lo decidieron o porque su cuerpo no produce la suficente cantidad de 5-hidroxitriptamina? ¿o serán las circunstancias en las que se encuentran? quien sabe, sólo puedo desear verles más felices, que su carga disminuya, que recuerden que su única certeza es el presente y todos esos clichés, que todos sabemos, pero difícilmente podemos usar con utilidad. Yo tampoco soy un ejemplo, muchas veces me pasa lo mismo, hay días en los que todo me parece gris y por más que intento no logro recuperar las ganas de que el día no termine, a veces me da un poco de miedo que esa sensación no se me valla y se me gaste la vida aguardando su partida.
Con el paso de los años, aquellos transeuntes frecuentes van desapareciendo, y los que continúan cambian mucho su aspecto, unos más que otros, sin embargo hay uno que se mantiene prácticamente igual, le he visto pasar ocasionalmente por aquí una que otra vez a lo largo de 15 años, si no es una falla de mi memoria o percepción, esta persona a diferencia de las demás no ha envejecido, aparenta 21 años e irradia sagacidad, es como si supiera algo que los demás no sabemos. Por otra parte he visto a otros que parecen 20 años más viejos al cabo de sólo 5 años, es claro que la bondad de la naturaleza no es igualitaria.
Una vez ví a dos mujeres exactamente iguales (a excepción de su ropa y su peinado) caminar en sentidos opuestos por la misma vereda, ambas se observaban sorprendidas, se notaba que nunca antes se habían visto y que tampoco tenían planeado hacerlo. Se detuvieron a intercambiar su sorpresa. Me dió la impresión de que eran unas gemelas que fueron separadas y que nunca supieron que había por ahí una réplica de ellas enfrentando el mundo. Una pequeña gran coincidencia.
Yo nunca he tenido la fortuna de ver a un doble mío caminar por ahí, pero imagino que debe ser algo fascinante, verte a ti mismo fuera de un espejo, poder sentir lo que sienten los demás al verte y oírte.
...continuará...