martes, 17 de abril de 2012

El asalto

Había sido un largo día, estaba muy cansado, sentado en mi escritorio comencé a recordar las cosas que había hecho los días anteriores y entre ellas recordé que una noche había tenido un extraño sueño, en el que escribía en una hoja de papel "no olvidar este sueño". Me pareció muy interesante homenajear aquel exótico sueño (una verdadera escalera real para mí), escribiendo en una hoja de papel "no olvidar este sueño" y guardando aquella hoja en mi bolsillo. Era toda una revelación, nunca antes había escrito en un sueño, incluso dudaba de si aquello era posible.

     Uno sueña tantas veces en la vida y hay tantas personas soñando en este mundo, sin contar todas aquellas que dejaron de vivir. En base a ello, me parece natural que de vez en cuando alguna persona tenga un sueño que se cumpla al día siguiente ¡es como lanzar una moneda millones de veces! alguna vez saldrán 100 caras seguidas... Además cuando ello ocurre, produce una gran sorpresa en su protagonista y éste no duda en contar su fortuna a alguien más,  esto me lleva a pensar también que entre tanta gente que existe y ha existido, habrá alguna persona que acertó cada vez que intentó adivinar cual sería el evento que ocurriría al lanzar un dado o una moneda, aunque tal vez aquella persona aún no ha nacido.

 Volviendo a aquel extraño día, luego de guardar el papel en mi bolsillo, tomé mi chaqueta y me dispuse a salir de caminata. Me encanta caminar y reflexionar, es un gusto de los más simples y agradables si se aprende a saborear, además ayuda a tener buena salud, le enseña a uno a observar, tanto su entorno como su ser interior, sus decisiones, metas y sensaciones. Había muy poca gente en la calle, pues hacía un poco de frío y además ya estaba oscureciendo. A media cuadra ví a un tipo parado en una esquina que me miraba, yo me dirigía hacia él, entonces intuí que estaba en peligro y decidí cruzar a la calle del frente. Yo cruzaba en diagonal, mientras que él en línea recta, para interceptarme a paso rápido. Entonces me di media vuelta y comencé a caminar en sentido opuesto, frente a lo cual, como un león ataca a un fuerte búfalo él comenzó a correr hacia mí. Inmediatamente me percaté de su agilidad, corría mucho más rápido que yo, que soy más bien un deportista frustrado, a quien eligen último en todo deporte y que hace movimientos erráticos, sin gracia ni coordinación. Por otra parte este rufián era más ágil y fuerte que yo, al menos eso parecía. Entonces producto de la adrenalina, comencé a pensar mil maneras diferentes de salir airoso de la situación, pues lamentablemente llevaba mis documentos personales y dinero que no estaba dispuesto a perder con fácilidad. Primero pensé en entregarle sólo el dinero, con toda calma y tranquilidad, como quien hace un buen negocio. Sin embargo, si era un rufián experimentado, no aceptaría tales condiciones y no dudaría en arrebatarme la billetera completa. Con una clara idea en mente me detuve y me quedé observando como se acercaba, se detuvo en frente mío y me mostró una cuchilla, entonces antes de que articulase la primera palabra le dije con toda la seguridad del mundo ¡espera! esto yo lo soñé, yo te ví en un sueño,  él me miró sorprendido y me dijo "threga toas las weas" yo le dije ¡espera! yo soñé que pasaba esto, en el sueño una voz me decía que tengo que darte un mensaje, si no me crees te  muestro el papel que anoté cuando desperté ¡tranquilo! ¡tranquilo! deja sacar el papel de mi bolsillo, saqué el papel y se lo pasé. Al ver el papel, que sólo decía "no olvidar este sueño" ví como su rostro cambió, la rudeza y agresividad se convertían en curiosidad y esperanza. La misma sensación acudió a mí, al ver que mi loca idea daba resultado. No se de dónde pude articular con tanta facilidad una historia para que ambos salgamos bien parados de la incomoda situación, que se suponía una desgracia para mí, entonces le dije con una voz calma, mira, el sueño fue bien raro, yo iba caminando y tú aparecías con un cuchillo, en el sueño venías con un cuchillo hacia mí, entonces lo tirabas al suelo y te sentabas en la calle, parecía que estabas llorando, no te podía ver bien,  mientras yo escuchaba una voz que me decía que te diga que tu vida va a cambiar desde este momento, porque has tenido muchos problemas y malos momentos, que no han sido por tu culpa y que te han hecho tomar el camino equivocado. Me dijeron que te diga que alguien siempre te está mirando y que te quiere mucho, que confía en ti y que sabe que en fondo eres un buen cabro, que todavía eres joven y que tienes que dedicar los siguientes años a terminar tus estudios, formar tu familia y esforzarte por ser una buena persona. Que tienes que acercarte a gente buena y alejarte de las malas juntas. Eso fue lo que soñé, la verdad no recuerdo todos los detalles, pero eso era lo más importante. El compadre tenía los ojos llenos de lágrimas, aunque algo raro había en su mirada, tal vez un poco de rabia, al parecer necesitaba algo en lo que creer, algún apoyo, venga de donde venga y sentía rabia e impotencia por haberse convertido en un delincuente. Me dijo gracias loco,  agachó la cabeza y me extendió su mano, yo le dí la mano y le dije nunca me había pasado esto, tenís que tirar pa arriba nomás, ojalá que cumplas po, es lo mejor para ti. Entonces me di la media vuelta y sentí un pinchazo, acompañado de un súbito calor en mi espalda. Entonces escuché su voz, que me decía, yo también tuve un sueño, soñé que te asaltaba y me intentabas cagar, pero yo soy más vivo. Con mi mano cubría la herida, sentía escalofríos y miedo, mientras él me sacaba la billetera y se iba triunfante, entonces supe que la muerte venía a buscarme. Desde aquel día que no dejo de morir en un sueño para despertar en otro y estoy seguro de que este es otro sueño en el que puedo escribir... 



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