Uno de las tantas tareas de los colegios y universidades es transmitir algo de información común a sus alumnos, antiguamente estas instituciones eran las principales proveedoras de dicha información, por ende se justificaba (parcialmente) que los alumnos tuviesen que estar muchas horas a la semana traspasando a mano hojas y hojas de materia a sus cuadernos, que fuesen obligados a estar horas encerrados en una sala escuchando atentamente lo que el profesor tenía que decir a todos al mismo tiempo.
Si el mundo ha cambiado tanto ¿por qué no cambiamos también la manera de enseñar?
El modelo tradicional de enseñanza según mi modo de ver:
- Una pérdida enorme de energía anotando, cientos de músculos y muchas áreas del cerebro enfocadas a la delicada tarea de escribir carácteres legibles en una hoja.
- Sesiones más largas que la cantidad de tiempo que las personas podrían permanecer atentas.
- Un profesor intentando enseñar a la vez a muchas personas, las que no tienen la misma disposición ni forma de aprender.
- Un montón de alumnos pensando en otras cosas, deseando que el tiempo pase más rápido, llenandose de frustración, acumulando rechazo hacia lo que se les está intentando inculcar por la fuerza.
- Un profesor percibiendo el aburrimiento y las ganas de huir de los alumnos.
- Un montón de personas ¡perdiendo el tiempo!
Esto aún ocurre y va a afectar a cientos de miles de personas la semana que viene. Cuantos niños y jóvenes con un talento increíble, completamente desperdiciado debido a este problema. Un funeral en lo que debiese ser un carnaval.
¿Cuál es la solución a este importante problema?
Seguramente hay muy buenas soluciones dando vueltas por ahí, el problema debe ser que llegan muy lentamente a destino.
La propuesta de un ignorante en el tema:
- La información ya no es lo más importante, es muy fácil de encontrar, lo verdaderamente importante es la persuación, la capacidad de convencer a los alumnos de por qué deberían aprender esto o aquello. Un buen profesor provoca curiosidad y logra que sus alumnos quieran saber voluntariamente, no por obligación.
- Pocas clases y breves, siempre opcionales, un buen profesor debería ser tan buen actor que los alumnos querrían ir a sus clases para divertirse aprendiendo. Debería crear un clima de constante cambio en la clase, no hablar con un tono de voz plano y aburrido, preguntar y hacer participar, romper el hielo. Si no se logra eso, la clase debería terminar porque es una perdida de tiempo para todos. En lo ideal entregar el material impreso, no hacer a las personas gastar energías anotando.
- Un buen profesor debería ser capaz de saber si sus alumnos están atentos o no, sólo así se dará cuenta de qué técnicas le son más efectivas para enseñar, si no es capaz de leer a sus alumnos no podrá progresar como profesor, pues cometerá una y otra vez los mismos errores. Probablemente les hará dormir, en lugar de despertar su curiosidad intelectual.
- Muchos trabajos libres, dar la posibilidad de descubrir a cada alumno según su propio estilo, si se quiere que aprendan algo en particular, que cada uno haga un trabajo según su propio gusto para explorar el asunto, hacer la menor cantidad de imposiones posibles.
- Sesiones de consultas, pues todos tendrán diferentes dudas, clases de sólo preguntas, trabajos breves en clases para generar las dudas.
- Mostrar muchas posibilidades, muchos escenarios diferentes ¿qué usos se le da en el mundo real a lo que se está enseñando? ¿desde qué puntos de vista se puede ver?
- Si se quiere minimizar al máximo la pérdida de tiempo: grabar las clases, que los alumnos las vean y sólo se junten con el profesor para resolver dudas.
- Si se van a hacer pruebas, dar enfásis a los aspectos generales de la materia por sobre las cosas particulares, que serán las primeras en ser olvidadas. Primero el bosque, luego los árboles.
- Es muy difícil salvarlos a todos, siempre habrá alguien que no tiene disposición alguna a aprender, sin embargo los que tienen algo de dispoción se verán enormemente beneficiados.
Cualquier correción ortográfica o crítica constructiva es bien recibida.
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